Sánchez perdió a sus socios en media hora: el presidente se ve forzado a convocar elecciones si no vuelve en septiembre con Presupuestos

Sumar, ERC o PNV han hecho saber al PSOE que ya no tienen argumentos ante su votantes para sostenerlo

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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este miércoles en el Congreso de los Diputados. (EFE/Chema Moya)
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este miércoles en el Congreso de los Diputados. (EFE/Chema Moya)

Pedro Sánchez tuvo cerca de un mes para preparar la comparecencia este miércoles en el Congreso de los Diputados, prevista para dar cuenta de las causas judiciales que apuntan al PSOE y al Gobierno. Los socios esperaban explicaciones, pero más que eso, motivos para seguir sosteniendo la legislatura, vacía de iniciativa cuando queda un año para que expire. El discurso duró media hora, y la réplica consistió en hacer oposición al PP. No hubo anuncios. Sánchez lo fía a los logros pasados, pero sobre todo a que la derecha es peor.

Aquí vino Gabriel Rufián a decirle que ya no cuela. Que no le tiene que recordar nadie lo que son el PP o Vox, pero que no es por lo que estaban ahí. Le pidió que le mirara a los ojos, que le reconociera si lo sabía, si estaba al tanto de lo que hacían José Luis Ábalos, Santos Cerdán o Leire Díez. Le cuestionó el respaldo cerrado a José Luis Rodríguez Zapatero: “La derecha tiene intereses; la izquierda tiene principios”. Pero Rufián se confesó: con todo, no iba a pedirle elecciones, tan solo ”una hoja de ruta, un programa". Contenido.

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Cómo si no cada uno de los partidos que soportan al PSOE defienden ante su electorado que lo seguirán haciendo, si no está siendo la legislatura de la vivienda, el “quinto pilar del Estado del bienestar” vendido por Sánchez; si no se presentan Presupuestos; si, centrado en defenderse, el ejecutivo no legisla, aplastado por el judicial. Los socios no quieren generales, pero necesitan razones. No las hubo, y generó bronca. Empezando por Sumar, compañera de coalición: “No vamos a hacer como que no pasa nada cuando tenemos que estar empujando todo el rato”.

El presidente apenas utilizó media hora en su intervención a cuenta de los casos que apuntan al PSOE y al Gobierno.

Los Presupuestos

También el PNV puso de manifiesto su decepción, en voz de la diputada Maribel Vaquero: “El Gobierno resiste atrincherado, esgrimiendo una y otra vez que viene el lobo, que vienen PP y Vox, como si ese aviso permanente pudiera sustituir la rendición de cuentas, la gestión o la explicación de sus propias decisiones. (...) El miedo a la ultraderecha ya no funciona. Ese mantra ya no moviliza ni cohesiona, sino que fortalece aquello que se pretende frenar”. Junts, el apoyo más endeble, a la vez sólido en tanto que Carles Puigdemont sigue en Bélgica, subió la apuesta.

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Los conservadores catalanes, que estas últimas semanas han acercado posturas con el PP, se han puesto en línea de salida a elecciones asegurándose lejos de izquierda y derecha nacional y marcando una línea roja: con Sánchez ya no. Llaman al PSOE a cambiar de líder si quieren seguir teniendo interlocutor, y filtran incluso que han hablado con socialistas “dispuestos a negociar” un nuevo presidente. De modo que Sánchez llegó al Congreso con un problema de corrupción y se marchó con otro de desafección. Ambiente de fin de un ciclo.

Pero de Sánchez ya se han anunciado varias muertes, y aquí sigue. Le favorece el verano, cuando los telediarios pierden audiencia y los ciudadanos interés. En su contra, que después de agosto viene septiembre, y los socios ya no dejarán pasar una. La clave reside en los Presupuestos, reconoce el propio Sánchez, quien, por primera vez, ha admitido que no podría sino adelantar elecciones si el Congreso tumba las cuentas. Prometió presentarlas y otoño será crucial. Será la moción de censura que el PP no se ha atrevido a registrar.

El portavoz de ERC pronunció su discurso más duro hasta la fecha contra el presidente del Gobierno.

Adelanto electoral

Sánchez no adelanta porque está lejos de una mayoría, y considera que la forma más rápida de dar la vuelta a la situación es que cale una gran conspiración de cuerpos y fuerzas de seguridad, jueces y medios de comunicación al servicio de la derecha y la extrema derecha. Ahora sabe que con eso, o solo con eso, no llega al 27. Tiene condenado a un secretario de Organización a 24 años, imputado a su sucesor, también a la actual gerente en el cargo, como a su mujer y a su hermano. Y su faro moral se ha apagado con estrépito. “La izquierda tiene principios”, que dijo Rufián.

Convencido de que la alternativa es peor, Sánchez no pone las urnas. Necesita tiempo, un tiempo que solo le darán unos Presupuestos que necesitaría aprobar sí o sí. Esto, a la vez, invitaría a las fuerzas que negociaran con el PSOE a pedir el cielo, desde Podemos a Junts, sabedores de la urgencia de Sánchez. Tradicionalmente, los presidentes acaban legislaturas con una actividad frenética, bien para promocionar su reelección, bien para poner una guinda a su legado. Septiembre empezará a definir el final de la presente, la de más alta tensión que se recuerda.

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